Siempre que hablamos de productividad hablamos de buscar la manera de trabajar más inteligente y eficientemente, hacer más cosas en menos tiempo, mejorar nuestros hábitos. Pero nuestro elevado ritmo de trabajo puede llevarnos a trabajar delante de la pantalla sin parar durante horas y tener la sensación de que hemos perdido gran parte de ese tiempo. Estos nervios y agobio no los podemos abandonar en finalizar nuestra jornada y, casi siempre, se trasladan a todos los ámbitos de nuestra vida afectándonos negativamente.

Para que el agobio y el estrés no dominen nuestras vidas, hemos de ir eliminando aquellos hábitos que tanto nos perjudican. Sabemos que es muy difícil – por no decir imposible-  deshacernos de todos al mismo tiempo. Por eso desde Interbel s) proponemos hacerlo lentamente, abandonarlos uno a uno e ir adquiriendo nuevos hábitos que nos ayuden a mejorar nuestra productividad.

1.     No al “Cinco minutos más”

Si cada día al despertar vuelves a programar la alarma para que suene 5 minutos más tarde, lo que estás haciendo es  perjudicarte a ti mismo. En cuestión de sueño y descanso 5 minutos no ayudan mucho.

Cuando despertamos nuestro sistema se pone en funcionamiento para preparar el día, pero al volver a dormir ralentizamos este proceso. Además esos 5 minutos extra no nos ayudan en nada, pues conseguir un sueño reparador en ese tiempo no es posible.

El hábito alternativo a este debería ser acostarnos un poco antes, así no deberemos alargar el sueño por la mañana y podremos empezar el día con fuerzas. Un buen sueño nos ayuda a mejorar nuestro humor, felicidad e incluso nuestra productividad.

2.     Evitar la planificación excesiva

Planificar nuestro día es un hábito que nos ayudará en gran medida, pero planificar minuto a minuto toda nuestra jornada es contraproducente. Expertos en productividad tienen claro que no siempre las cosas salen como hemos planeado y eso puede hacer caer en picado nuestra productividad.

Para evitar que esto ocurra y dejar un poco de espacio a nuestra rutina podemos incorporar sistemas de productividad personal que nos ayudaran a administrar mejor nuestro tiempo. Otra alternativa es planificar nuestro día dejando espacio a posibles imprevistos.

3.     Descansar durante la jornada

Tener ratos libres a lo largo del día es igual o más importante que cumplir con todas las tareas que nos hemos impuesto para el día. Estos ratos nos ayudaran a airear cuerpo y mente y, así, podremos evitar que nuestra productividad disminuya drásticamente.

“Descansa un poco y relájate”. Esta frase por muy manida que creamos que este, tiene su razón de ser. Por más que leamos y releamos los documentos que tenemos delante no encontraremos la solución si nuestra mente está colapsada. En cambio relajándonos y dejando que respire un poco seguro que veremos las cosas desde otra perspectiva y encontraremos la solución más rápidamente.

4.     Abandonar el perfeccionismo

El perfeccionismo es el gran enemigo de la productividad. Cada vez que repasemos un proyecto – aún estando acabado- encontraremos algo que se pueda mejorar. Lo mejor es limitar el número de revisiones  y no obsesionarnos con ello.

5.     No acumular objetivos por tener

Hay quien cree que tener muchas metas es una señal de iniciativa y una manera de asegurar el éxito, pues si una falla otra le resultará bien. Pero, al contrario de lo que se cree, esto puede ser altamente improductivo. Tener tantas metas hace que nuestros esfuerzos se dividan y se dispersen nuestras energías.

Lo mejor para cumplir con nuestros objetivos y ser productivos es, primero, reducir el número de metas que nos planteamos y, segundo, establecer un orden de importancia. Esto nos ayudará a centrar todos nuestros esfuerzos en un solo proyecto a la vez para obtener los mejores resultados.

6.     Dejar de consultar a Google constantemente

A todos nos surgen dudas –  más o menos absurdas – mientras trabajamos y es muy fácil caer en la tentación de consultarlo en Google, sobre todo  si disponemos de internet en nuestro dispositivo.

Entramos para consultar un pequeño detalle y este nos lleva de una página a otra haciendo que perdamos una gran cantidad de tiempo que de otro modo podríamos haber aprovechado.

La mejor alternativa es apuntar esa duda en un papel o libreta y, si aun la mantenemos, consultarla una vez finalizada la tarea que nos ocupa.

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