Todos los días llevamos a cabo rutinas o hábitos que repetimos muy frecuentemente, por eso automatizar estas rutinas puede ayudarnos a ser altamente productivos.

Ponernos la ropa, desayunar, lavarnos los dientes, abrir el correo… son solo algunas de las rutinas que hacemos cada día y que pueden verse facilitadas si tomamos las decisiones en el momento adecuado.

Por ejemplo,  la ropa.  Decidir qué vamos a poneros la noche antes nos ayudará a empezar el día más fácilmente sin tener que tomar decisiones. Esto, que nos parece absurdo, nos ayudará a aumentar nuestra productividad personal. Si automatizamos nuestras rutinas o cambiamos el momento de la toma de decisiones podremos centrarnos en el momento y aumentar nuestra productividad exponencialmente.

Otra forma de mejorar es evitar la procrastinación para determinados tipos de tareas como cargar el móvil o cambiar las pilas del mando cuando se agotan. Hacer dichas tareas en el momento adecuado mejorará nuestro bienestar y evitará que nos retrasemos y sintamos estrés.

¿Cómo automatizamos nuestras rutinas?

Existen muchas formas para automatizar nuestras rutinas, pero la más sencilla es establecer una lista donde aparezcan dichas tareas para, así, tener claro cuáles son y empezar a hacerlo. Para confeccionar la lista hemos de analizar las tareas o decisiones que podemos tomar con antelación.

Una vez acabada la lista, la sensación de relajación que nos produce saber que tareas vamos a automatizar es magnífica. Esta es una forma de productividad, algo que aumenta nuestro rendimiento y productividad.

Este método es algo que muchos de nosotros ya hacemos en el trabajo. Crear una lista de tareas que vamos a hacer nos ayuda a tener claro qué hemos de hacer y nos facilitan empezar el próximo día sin perder el tiempo tomando decisiones que nos retrasarían y harían disminuir nuestra productividad.

Plasmar en un papel las tareas que hemos de realizar al día siguiente es una tarea de baja energía que podemos hacer sin estar al 100%, por eso es una tarea que podemos dejar para antes de ir a dormir y evitar malgastar nuestros momentos de máxima productividad a lo largo del día.

Conseguir automatizar aquellas tareas que no son de gran importancia y que hacemos repetidamente hará que ahorremos tiempo y se lo podamos dedicar a aquello que consideremos realmente importante, es decir, nos ayudará enormemente a mejorar nuestra productividad personal.

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