Retomamos la procrastinación, ese arte de posponer tareas hasta el último momento. Eso nos puede acarrear problemas a lo largo de nuestra vida personal y profesional; lo mejor es combatirla desde sus inicios. ¿Y cómo lo hacemos?

Para combatir los principales motivos­ que nos provocan la procrastinación hoy os hablaremos de algunos sencillos trucos que nos pueden ayudar.

Perfeccionismo vs. humanidad

Uno de los pensamientos responsables de que caigamos en la procrastinación es el perfeccionismo. Algunos de nosotros queremos que todo nuestro trabajo sea perfecto y esto puede hacernos entrar en estrés, por lo que ese estrés puede hacernos retrasar la tarea. Retrasando la tarea conseguimos decirnos a nosotros mismos que no hemos tenido tiempo suficiente para hacerlo perfecto. Esto nos ocurre solo con aquellas tareas que tienen una fecha delimitada. Las tareas sin fecha de vencimiento las vamos posponiendo indefinidamente.

Para que esto no nos ocurra tenemos una sencilla, y a la vez complicada, solución: concienciarnos que somos humanos y nos equivocamos, que nadie es perfecto. Entregar un trabajo imperfecto es mejor que no entregar ningún trabajo. Lo mejor para esto es realizar un borrador e ir avanzando. Así podremos revisarlo a consciencia y asegurarnos que damos lo mejor de nosotros mismos, teniendo siempre presente que podemos cometer errores.

Imposición vs. deseo

Cuando vemos algo como una imposición nuestra postura natural es revelarnos. Por ello hacemos uso de la procrastinación como mecanismo de defensa para evitarlo. Con las tareas con fecha, esta imposición por hacer la tarea se verá relegada por la necesidad de empezar la tarea para poder acabarla a tiempo.

Para evitar que esto nos ocurra y caigamos en la procrastinación, lo mejor es plantearnos la tarea como algo que queremos hacer, algo que deseamos. Así evitaremos sentirnos tan presionados, pues siempre podemos escoger  aún sabiendo que las consecuencias pueden ser negativas. Nosotros somos los únicos que tenemos la opción de elegir aquello que queremos hacer y nos hemos de recordar que todas las decisiones que hemos tomado nos han llevado al punto donde nos encontramos.

Ahorro de energía

Si nos planteamos una tarea como un gran conjunto para llevarla a cabo, siempre aparece esta indeseada amiga que es la procrastinación para decirnos que nunca la acabaremos. Esto nos ocurre sobretodo con aquellas tareas en las que no visualizamos los pasos que hemos de dar para finalizarla y por eso nos sentimos tan abrumados que la vamos postergando para, que en caso de un cambio de planes que la convierten en innecesaria, poder justificar el no haberla hecho.

La solución para esto es dividir la tarea en partes más pequeñas. Con esto conseguiremos hacer frente a esa tarea que tanto nos abruma por su grandeza. Trabajar varias veces en una misma tarea nos permitirá acabar la tarea sin que suponga un gran esfuerzo.

Pequeñas gratificaciones

Desde El Canasto nos recomiendan un método bastante efectivo para combatir la procrastinación. Es el método del timeboxing.

Este método consiste es dividir la tarea en partes que puedas trabajar durante 30 min para, pasado este tiempo, escoger una pequeña recompensa. Esto nos ayudará a cambiar el foco sobre la tarea y verla como algo positivo en lugar de una imposición, pues nos ayudará a conseguir nuestra recompensa. Las recompensas pueden ser tomar un café, dar un paseo, leer tu libro favorito…

Poco a poco irás viendo que este método es muy útil y que dejaras de dedicarle solo 30 minutos por franja. Si nuestra evolución es correcta, llegará un momento en que ya no necesitemos del timeboxing para completar nuestras tareas.

Estos son algunos consejos que nos pueden ayudar a cambiar nuestra perspectiva sobre la procrastinación y a hacerle frente. Y, como dijo Mandela… “Siempre parece imposible hasta que se hace”.

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