Si estás delante de tu ordenador sin lograr acabar tu trabajo y sientes que cada pequeño detalle te distrae, ¿por qué no pruebas escuchar algo de música clásica? Numerosos estudios demuestran que tiene efectos positivos sobre nuestra concentración.

La música clásica no sólo apela a nuestra parte emocional, si no que tiene efectos en nuestra parte física y psicológica. Es por esto que muchos expertos insisten en que la reproducción de música clásica debería convertirse en un hábito saludable que aplicar en algunos ámbitos como salas de estudio y oficinas.

El “Efecto Mozart”

En 1993, la psicóloga Frances Rauscher (Universidad de California) publicó su estudio Music and Spatial Task Performance donde demuestra que la exposición a música clásica resulta positiva para los sujetos analizados.

El experimento consistió en fragmentar el grupo de 36 estudiantes en tres. El primer grupo estuvo expuesto a una sonata compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart, el segundo escuchaba instrucciones de relajación para reducir la presión arterial y el tercero permaneció en silencio. Después de 10 minutos, los tres grupos debieron realizar distintas tareas escogidas previamente.

Los investigadores llegaron a la conclusión que los alumnos que escucharon la sonata de Mozart obtuvieron mejores resultados que el resto. De aquí surge el nombre “Efecto Mozart” para nombrar a la serie de beneficios que produce escuchar música clásica.

Beneficios de escuchar música clásica

Escuchar música nos puede ayudar, pero no toda la música fomenta nuestro enfoque y concentración por igual. Es algo en lo que mucha gente no se fija, pero que puede sernos muy útil para mejorar nuestra efectividad.

Entre los múltiples beneficios emocionales, físicos y psicológicos que numerosos estudios ponen de manifiesto podemos encontrar los siguientes.

  • La música clásica es capaz de causar las mismas emociones que el habla. Algo positivo para nuestra productividad diaria, pues cuando nos encontramos en un estado de ánimo positivo y calmado rendimos más.
  • Colabora a mejorar los niveles de presión arterial y a disminuir la ansiedad que se puede generar en determinados momentos de nuestra jornada laboral.
  • Ayuda a mejorar el racionamiento espacio-temporal y la memoria a corto plazo en aquellas personas que escuchan música durante el aprendizaje, pues la música clásica permite al cerebro afrontar las tareas con mayor eficacia.
  • Escuchar música clásica permite una mejoría en las labores de matemáticas y lógica, especialmente cuando se escucha a Bach.
  • Su influencia sobre la parte emocional ayuda a obtener una mayor inspiración y creatividad.

Además de ayudar a concentrarnos y mejorar nuestras habilidades, la música clásica también nos ayuda a relajarnos y tener una buena armonía en la oficina, lo que nos llevará a tener menos roces con los compañeros, menor estrés y una mayor productividad  durante nuestra jornada laboral.

En resumen, escuchar música clásica nos aporta infinidad de beneficios ya sea en la oficina, en salas de estudio o en las escuelas. Aumenta nuestra productividad, mejora nuestra salud e incrementa nuestra concentración.

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