Desde que apareció Internet en los años 60, cada día aumenta el número de objetos conectados a la red. Estos no son únicamente Smartphones, tablets u ordenares, también hay gran cantidad de elementos cotidianos como neveras, televisión e incluso animales o plantas conectados. Esto se conoce como el Internet de las cosas.

¿En qué consiste?

El Internet de las cosas o Internet of Things, concepto surgido el 1999 de la mano de Kevin Ashton, consiste en equipar todos los objetos de nuestro entorno cotidiano de conexión a la red de manera que se puedan comunicar entre ellos y transferir la información recabada en tiempo real. Por ejemplo una nevera que se conecte con nuestro móvil para decirnos que falta leche o poder controlar las luces y persianas desde este.

Mira el siguiente vídeo, de apenas 2 minutos donde lo explican muy bien:

Internet de las cosas

Esta nueva concepción de la tecnología marcará un antes y un después en la evolución tecnológica y en nuestro día a día como lo conocemos actualmente.

Esto significa una nueva revolución industrial con nuevas estructuras de software y hardware que afectarán a todos los objetos del mundo real mediante sensores conectados entre sí. Por tanto va a afectar a la economía de una forma muy profunda.

John Bates, director de marketing de Software AG

El IC nos ofrece infinitas posibilidades que mejoraran nuestra vida y convertirán el planeta en un lugar inteligente. Se trata de un cambio que afectará a todos los ámbitos de la sociedad y comportara un giro en la economía global.

Actualmente es una tecnología que esta dando sus primeros pasos, pero con los años se irá acomodando en nuestro día a día para ofrecernos más y mejores comodidades. Algunos de los sectores en los que se esta aplicando son la telefonía móvil, la infraestructura urbana o la salud.

El problema de la seguridad

No todo son ventajas con el Internet de las cosas. Al estar todos conectados a la red global en todo momento, hay quien considera que se perderá nuestra privacidad, dependeremos absolutamente del sistema y seremos vulnerables a posibles ataques o actos en nuestra contra de hackers malintencionados o empresas que usan nuestros datos indebidamente.

Debemos tener presente que, según distintas leyes, los datos tienen que ser controlados por la gente a la que pertenezcan, y  que en muchas ocasiones somos nosotros mismos los que ofrecemos nuestros datos a las empresas mediante acuerdos para que puedan gestionarlos y ofrecernos sus productos. Aun así la legislación siempre nos protege frente al uso indebido de estos.

El Internet de las cosas es algo aún en auge y que no se sabe exactamente como evolucionará en un futuro, pero que hay que tener muy en cuenta que es un hecho que ocurrirá y tendrá mucha importancia.

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