¿Se te atascan las tareas que tienes anotadas en tu lista de cosas por hacer?, ¿No avanzas con ellas? El motivo por el que esto nos ocurre es que pensamos que sabemos lo que debemos hacer, pero no es así. Muchas veces anotamos tareas que nos parecen bastante claras, pero que luego se convierten en acciones ambiguas que pueden derivar en cosas distintas. Son estas tareas las que hacen que no avancemos y caigamos en la procrastinación.

Dichas tareas no son tareas difíciles, pero nos hacen pensar más de lo habitual y eso a hace que nuestro cerebro las catalogue como “complejas”. Nuestro subconsciente se rige por el cerebro reptiliano, la parte del cerebro a la que no le gusta pensar; toma las decisiones de manera instintiva. Es por esto que cuando vemos una tarea anotada de manera ambigua, nos la saltamos y hacemos otra cosa que nos sea más sencilla.

El principio de Laborit y sus factores

Tras años de estudio del comportamiento humano, el psicólogo francés Henri Laborit extrajo  lo que conocemos como el principio de Laborit. Este principio engloba una serie de factores influenciadores en la elección de lo que tenemos que hacer y que nos ayudan a entender porque nos cuesta tanto realizar las tareas más ambiguas.

  1. Preferimos hacer de manera espontanea lo que nos gusta antes de lo que no nos gusta.
  2. Tendemos a hacer lo más fácil antes que lo que es difícil.
  3. Optamos por hacer antes lo más rápido que aquello que nos lleve más tiempo.
  4. Solucionamos antes lo que es urgente en lugar de aquello que es importante.
  5. Escogemos hacer lo que sabemos antes que hacer algo nuevo.
  6. Hacemos lo que nos imponen antes de lo que nosotros queremos hacer.

El principio de Laborit es la razón por la que la mayoría de nosotros aplicamos la regla de los dos minutos para hacer cualquier tarea; tenemos la sensación que somos productivos, que lo que hacemos es de utilidad y que avanzamos en nuestros deberes.

Esto nos lleva a plantearnos cómo podemos hacer para que las tareas “complejas” no nos impidan avanzar con nuestra lista. Fácil. Sabiendo que dichas tareas implican varias acciones y conociendo los factores que se engloban en el principio de Laborit hemos de fraccionar o dividir las tareas complejas en otras más sencillas para que nuestro cerebro no las codifique como tal y podamos cumplir con nuestra To do list sin demoras excesivas.

Dominar esta técnica de análisis y fragmentación es una de las competencias más importantes para potenciar nuestra productividad y eficiencia personal. Por lo que cada vez que nos encontremos con una tarea compleja debemos aplicarla.

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