Nuestro día a día está repleto de proyectos. Prácticamente todo gira en torno a ellos. Vamos de acción en acción para llegar a cumplir sus distintos objetivos y fases e ir subiendo peldaño a peldaño la escalera que nos hará llegar al éxito.

Pero antes de llegar al éxito hemos de plantearnos varias cosas. Un proyecto no es algo en lo que nos podemos lanzar de buenas a primeras, requiere cierta reflexión por nuestra parte si lo que realmente queremos es su éxito. Muchas veces este éxito viene determinado por la manera de afrontarlo, plantearlo y arrancarlo.

¿Qué es un proyecto?

Lo primero que hemos de entender es qué es un proyecto. A lo largo del tiempo hemos ido mentando y hablando de ellos en este blog pero sin llegar a definirlo. Craso error, pero hoy es momento de ponerle remedio.

Un proyecto es la idea de algo que queremos llevar a cabo y para la que establecemos una serie de requisitos y etapas que iremos cumpliendo a través de un conjunto de acciones. Algo a lo que damos comienzo con la intención de acabarlo obteniendo un resultado determinado.

¿Cómo arranca un nuevo proyecto?

Los proyectos no siempre resultan exitosos y en numerosas ocasiones nos veremos obligados a modificarlos o incluso a abandonarlos antes de llegar a nuestro objetivo. No por eso hemos de dejar de intentarlo. Pero si es cierto que antes de empezar cualquier proyecto que se nos ocurra hemos de plantearnos varias preguntas a las que dar una respuesta contundente y que nos llevaran a dar los algunos pasos previos para nuestro proyecto.

1.      Reflexión

Lo primero y más importante para empezar cualquier proyecto es reflexionar sobre él. Preguntarnos si realmente estamos listos para llevarlo a cabo, si aguantaremos más allá de la motivación inicial. Empezar algo nuevo siempre nos produce un chute de motivación que, por lo general, se va desvaneciendo conforme pasa el tiempo. Por eso es importante que nos preguntemos si tenemos el suficiente impulso para acabar el proyecto que nos estamos planteando.

En ocasiones nos daremos cuenta a media escalera que el proyecto por el que creíamos sentirnos motivados no llegará a su fin ya sea por un planteamiento erróneo, una mala ejecución o incluso una pérdida de ilusión. Esto no es malo, pero por eso es muy importante estar seguro de que queremos llevarlo a cabo hasta el fin.

2.      Fraccionar el proyecto

Una vez nos hemos decidido completamente por iniciar el proyecto, lo más recomendable es dividirlo en fases pues así nos será más sencillo y menos frustrante el llevarlo a cabo. Este consejo ya lo hemos comentado antes en el blog y siempre da resultado. Ver que poco a poco se van cumpliendo cada una de las fases, tareas y acciones en las que hemos dividido el proyecto nos ayudará a mantenernos motivados y con ganas de seguir.

3.      Clasificar las partes fraccionadas

Cuando ya hemos dividido el proyecto en fases y tareas hemos de determinar cuáles dependen de nosotros y cuáles no. Esto nos ayudará a confeccionarnos un mapa claro de nuestro proyecto y saber a quién hemos de pedir ayuda en cada momento. Hacer esto al principio nos salvará de posibles atascos y retrasos en nuestros timings.

Lo más aconsejable para seguir subiendo la escalera a buen ritmo es poner primero en marcha aquellas tareas que dependan de terceros, pues siempre requerirán más tiempo que las que dependen de nosotros mismos.

4.      Estimar los timings para el proyecto

Este paso es muy importante porque es aquí donde radicará el verdadero éxito de nuestro proyecto. Establece unos tiempos realistas y no te dejes llevar por el optimismo, al contrario: marca tiempos más amplios de lo que tú consideras necesario para cada una de las fases o tareas. Si crees que una parte te llevará dos semanas, asígnale 3. Y si crees que necesitas un mes, ponle dos.  Así evitaremos pillarnos los dedos y asegurarnos que todas las fases se completan correctamente y que no nos dejamos nada en el tintero por ir con prisas para cumplir con los timings.

5.      Decidir sobre el calendario

El último paso previo para comenzar a llevar a cabo nuestro proyecto es determinar qué tiempo le vamos a dedicar. Todo proyecto necesita de cierta regularidad para que sea exitoso, por eso hemos de reservar tiempo en nuestra agenda para darle cabida. Pero para ello hemos de decidir a qué le quitamos tiempo o suprimimos de nuestro día a día. Nuestro día tiene 24 horas y no podemos ir añadiendo cosas y más cosas sin tener en cuenta nuestro tiempo personal y para la familia. Para añadir una cosa nueva tendremos que quitar o reducir otra. Aquí es donde hemos de pensar que es realmente importante para nosotros y a lo que no podemos quitarle tiempo o dejar de hacer.

Como veis, empezar un proyecto no es para nada sencillo. No se trata de decidir hacerlo y tirarnos a la piscina. Hay que reflexionar bien sobre ello y empezar dando estos pasos previos que nos ayudarán a ver claramente si queremos – y podemos – llevar a cabo nuestro proyecto nuevo con éxito.

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