Muchos de nosotros organizamos nuestro trabajo siguiendo el calendario para así saber todo lo que hemos de hacer, pero aún hay mucha gente que sigue reservando huecos en el calendario para llevar a cabo determinadas tareas que no tienen una fecha concreta. Este aspecto hace que nuestro trabajo no sea tan eficiente como debería.

Diferenciar cuándo organizar nuestro trabajo en el calendario

La clave para que eso no ocurra es encontrar un criterio fácil, claro y universal para decidir qué parte de nuestro trabajo incluimos en el calendario y qué parte no. Este criterio se basa en el concepto de fecha objetiva.

Este concepto nos ayudara a decidir de manera efectiva qué tareas son las que debemos organizar en nuestro calendario. Si una tarea la tenemos que realizar en una fecha objetiva, la apuntaremos y distribuiremos en el calendario. De lo contrario, no formará parte de él.

¿Qué es una fecha objetiva?

Existen dos tipos de fechas que nos ayudan a organizarnos nuestras tareas o acciones y que hemos de diferenciar muy claramente, pues una nos ayuda mucho más que la otra.

Por un lado tenemos la fecha subjetiva, esa fecha que nos ponemos a nosotros mismos para hacer algo porque consideramos que ese momento es el mejor o que nos va a ser posible hacerlo. Es decir, seguimos criterios puramente subjetivos para establecerla.

Por otro lado está la fecha objetiva. Esta es una fecha que, o nos viene impuesta por el entorno o se acuerda con terceras personas. Es, en definitiva, una fecha que no podemos modificar o que para cambiarla hemos de negociar con la/s otra/s parte/s.

Esta última es la que más se utiliza en efectividad personal puesto que obedece a criterios objetivos, universales y utilizados por mucha gente y garantiza una efectividad óptima para nuestro calendario.

Las principales diferencias que existen entre una fecha subjetiva y una fecha objetiva son las siguientes:

  • Una fecha subjetiva la podremos modificar siempre que queramos o necesitemos – únicamente depende de nosotros – mientras que una fecha objetiva o no se puede modificar o requiere la intervención de todas las partes que la han acordado.
  • Nunca llegaremos tarde a una fecha subjetiva porque siempre podemos moverla a nuestro antojo. En cambio a una fecha objetiva sí que podemos llegar tarde y puede que ya no podamos lleva a cabo la acción o tarea que incluía.

Gestión del calendario

Hablando de fechas y agendas para un entorno de efectividad personal óptima, lo primero que hemos de hacer es aprender a gestionar los compromisos con fecha objetiva. Estos son los únicos compromisos que han de aparecer en nuestro calendario, así sólo tendremos anotados aquellas tareas que hemos de realizar en una fecha concreta y objetiva (ir al médico, asistir a una reunión, enviar un informe…).

Organizando nuestro calendario sólo con las tareas con fecha objetiva tendremos una visión muy clara de nuestra agenda diaria. Además, revisando nuestro sistema de organización conseguiremos llegar a cumplir nuestros compromisos en las fechas establecidas y trabajar sin estrés, pues las fechas están previstas con anticipación.

Resumiendo, la mejor forma de organizar nuestro calendario y cumplir con todos nuestros compromisos y objetivos es trabajar con el concepto de fecha objetiva, pues aprenderemos a trabajar de una forma mucho más efectiva

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