Cuando hablamos de la improductividad se nos vienen a la cabeza una serie de excusas o  frases tópicas que en un momento u otro la mayoría de nosotros ha utilizado para no empezar o seguir con un proyecto, ya sea consciente o inconscientemente.

En muchas ocasiones utilizamos estos tópicos como única opción para justificar nuestra improductividad, pero hemos de tener claro que siempre hay algo que podamos hacer para evitar caer en una espiral de excusas que nos lleve a ser altamente improductivos.

En Interbel s) hemos elaborado una breve lista con las 5 excusas más utilizadas para justificar la procrastinación.

  1. Tengo demasiado trabajo. Todos hemos utilizado esta expresión una o varias veces para justificar el no hacer alguna de las tareas que se nos han impuesto. La principal diferencia entre alguien productivo y alguien improductivo es que el primero no se lamenta de la cantidad de trabajo que tiene y lo hace.
  2. Después lo acabo. Una de las causas de la improductividad es ir picoteando entre todas las tareas que hemos de realizar (enviar un email, escribir un informe…) y no acabar ninguna. Este es un claro ejemplo de trabajo ineficiente y procrastinación. No enfocarse en una sola tarea comporta un elevado consumo de energía que nos lleva al agotamiento al final del día.
  3. Me falta información. Esta es una excusa muy utilizada para no empezar una tarea por parte de las personas improductivas, mientras que alguien productivo trabaja en sus proyectos con la información de la cual dispone y los modifica según le llega el resto.
  4. Me preocupa la calidad de mi trabajo. Tener como fin principal de cualquier tarea conseguir la perfección nos llevará a disminuir nuestra productividad. Hay que saber conjugar la calidad con la productividad de manera que una no restrinja la otra, algo de lo que las personas productivas son muy conscientes.
  5. No puedo fallar. Esta es –probablemente – la excusa más potente para no intentarlo siquiera. Este miedo hará que en muchas ocasiones no se lleven a cabo proyectos que realmente hubieran sido positivos. Pero al contrario de lo que muchos piensan, fracasar no es malo. Cuando alguien fracasa es señal de que está intentando superarse y, por tanto, dar lo mejor de sí para cada proyecto.

Como ya hemos dicho, esto son sólo excusas para justificar nuestra improductividad. Lo mejor que se puede hacer es cambiar todas esas excusas por un mantra que nos dé el empujón  que necesitamos para llevar a cabo todas nuestras tareas y así evitar la improductividad que nos acecha muy a menudo. Nosotros ya lo tenemos. ¿Y tú?

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