Casi todos los días tenemos una o varias reuniones que se programan con el fin de hacer cosas, resolver problemas… pero no siempre es así. Es más, existen estudios que demuestran que las reuniones son una de las principales causas de la pérdida de productividad en el trabajo. Para que esto no nos ocurra, hay que tener en cuenta distintos elementos a la hora de organizar y desarrollar una reunión.

La neurociencia, el principal factor

El principal factor que hemos de analizar es la neurociencia en las reuniones, es decir, como funciona nuestro cerebro durante las reuniones.

¿Se duerme la gente en tus reuniones? ¿Siente que hablas para las paredes o que la gente está ausente? Si tus reuniones son muy extensas en tiempo es muy probable que los participantes pierdan interés y empiecen a sentir los síntomas del sueño, pero no es que literalmente se pongan a dormir si no que el cerebro se pone en modo dormitar. Con el paso de los minutos nuestras capacidades cognitivas descienden drásticamente llegando a causarnos somnolencia, o incluso dormirnos en los casos más extremos.

Si no queremos que la gente se duerma en nuestra reuniones sólo tenemos que seguir estos sencillos trucos.

Reuniones cortas y directas. Lo mejor para conseguir que los participantes de nuestras reuniones no se duermas es organizar reuniones con un tiempo limitado donde se hable de los temas más importantes y, sobretodo, no nos desviemos de los temas del día.

Mantener activos a los participantes. Aligerando la agenda de la reunión, interactuando con los participantes, atajando los desvíos de la conversación, etc. Conseguiremos que la gente se mantenga presente en la reunión y esta resulte más productiva para todo el equipo.

Construir un buen ambiente de reunión. Siempre que acudimos a una reunión lo primero que nos planteamos es si será productiva. A partir de aquí, el responsable de la reunión ha de tener suficiente habilidad para conseguir un buen ambiente en la reunión y que los participantes se sientan cómodos.  Así evitaremos que los participantes sientan rechazo hacia la reunión y que, en consecuencia, su cerebro tenga la sensación de peligro físico, según demuestra un estudio de la UCLA.

Prestar mucha atención a las interacciones. Una de las principales responsabilidades del convocante de la reunión, junto al desarrollo de la misma, es estar atento a las personas. Es muy importante saber interpretar el modo en que las personas interactúan, pues de ello dependerá que la reunión sea productiva o no.

Estos son, sólo, algunas de las maneras en que la neurociencia influye en nuestra productividad. Si quieres descubrir más no dudes en apuntarte a nuestro curso de productividad

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