Cómo conseguiremos engañar a la procrastinación

Nueve de la mañana. Te sientas delante de tu mesa para empezar con la jornada y, de repente, sientes que tienes muchas cosas por hacer. “Uff… No puedo con todo… ¿por dónde empiezo?”. Aparece la tan indeseada procrastinación. Tu mente no deja de pensar en excusas para no empezar y dejar tus tareas para más adelante. Descubre como engañar a la procrastinación y romper el círculo.

¿Qué es la procrastinación?

Todos hemos sentido en alguna ocasión la necesidad de postergar una tarea por falta de motivación o porque nos parecía muy difícil y no sabíamos por dónde empezar. Esto es la procrastinación. Es el hecho de postergar de manera sistemática aquellas tareas que debemos hacer.

La procrastinación se trata de un problema de autoregulación y organización del tiempo que hace que pensemos miles de excusas para no hacer aquellas tareas en el momento y retrasarlas.

¿Por qué procrastinamos?

Son muchos los motivos que nos pueden llevar a postergar nuestras tareas e ir haciendo la bola cada vez más grande. Porque, aunque no nos lo parezca, la procrastinación es un ciclo que empieza por algo pequeñito y crece y crece hasta límites impensados si no le ponemos freno.

A continuación os dejamos los principales motivos que nos llevan a procrastinar:

  • Pereza.
  • Indecisión.
  • Liberación del estrés. Muchas personas viven en un entorno de estrés y agobio constante y con la procrastinación sienten que se liberan de ello temporalmente.
  • Ahorro de energía. En ocasiones descubrimos que aquel trabajo que teníamos que hacer es innecesario o queda obsoleto y es entonces cuando nos damos cuenta que la procrastinación nos ayuda a conservar la energía; si hubiéramos hecho la tarea, hubiéramos gastado energía de manera innecesaria.
  • Miedo al fracaso. Esto se da en personas muy perfeccionistas y que no llevan bien las críticas. Dejar pasar el tiempo y hacer la tarea en el último momento sirve de justificación para soportar mejor las críticas recibidas.
  • Miedo al éxito. Progresar y conseguir el éxito nos puedo llevar a tener conflictos con personas de nuestro entorno y a hacer frente a expectativas cada vez mayores. Esto es algo que puede costar de asimilar y puede llevar a muchas personas a procrastinar.
  • Enfrentar la autoridad. En ocasiones se utiliza la procrastinación para hacer frente a una autoridad que nos coloca en situaciones donde las alternativas parecen negativas. Procrastinar es la manera de revelarnos porque en posturas de inferioridad nos permite ejercer cierto control y poder sobre nosotros mismos.

Engañémonos para engañar a la procrastinación

Siempre hemos escuchado que no es bueno engañarse a uno mismo, y esto es lo que ocurre cuando procrastinamos; nos engañamos poniéndonos excusas para no hacer frente al bloqueo productivo.

Sin embargo, engañarnos para conseguir hacer aquello que debemos es una táctica que nos plantea Berto Pena, experto en la materia, para hacer frente a dicho bloqueo. Utilizar la misma maniobra para conseguir lo contrario.

Nos propone que frente a situaciones de bloqueo nos planteemos argumentos o frases que nos ayuden a superarlo. Si vemos que nuestra mente se queda quieta debemos activarla para hacerle ver todo lo contrario; que nos hemos de mover.

Frente a distintas situaciones, distintas estrategias

Si nos da pereza

Nos encontramos con una tarea que no nos apetece hacer y estamos pensando en posponerla. ¡ERROR!

Aunque no nos apetezca vamos a dedicarle unos minutos. Tan solo 10 minutos y luego decidimos si seguir.

Con este pequeño truco conseguiremos engañar a nuestro cerebro y, una vez hayamos empezado la tarea, le haremos cambiar de pensamiento para conseguir acabarla.

No sabemos empezar

Estamos delante de una tarea que no tenemos muy claro cómo hacerla y a donde queremos llegar con ella. La hemos ido retrasando y seguimos  analizándola y pensando por dónde empezar.

Aun sin tenerlo claro, lo mejor es anotar (ya sea en papel o en nuestra aplicación) lo que nos han pedido y algunas ideas generales que pondremos en nuestro mapa mental para organizarlo.

A partir de aquí, veremos que nuestro cerebro se activa y desbloquea para empezar a guiarnos hasta conseguir llegar a nuestro objetivo.

El temor a una bandeja de entrada llena

Abres tu email y ves que la bandeja de entrada está llena. Este es uno de los principales motivos que llevan a la procrastinación; la indecisión de qué hacer.

La solución a este problema es pensar en hacer una lectura rápida. Si activamos nuestro cerebro con este pequeño truco, veremos que el siguiente paso es responder a los emails más rápidos e imprescindibles y dejar el resto para después.

Para este “engaño” utilizaremos la regla de los dos minutos: si podemos responder un email en dos minutos o menos, hagámoslo. El resto de email podemos dejarlos para más adelante; no todos los emails son iguales.

Enfrentarnos a grandes tareas

La tarea que tenemos delante es tan grande y exigente que nos desanima a empezar. No sabemos por dónde empezar o sentimos que no somos capaces de terminarla. Esto nos lleva a una situación de bloqueo mental que hemos de deshacer.

Lo primero de lo que hemos de ser conscientes es de que no hay que seguir un orden concreto; podemos empezar por donde queramos. Partiendo de esta base, planteémonos empezar por la parte más sencilla, esa que sí que sabemos hacer. O también podemos hacer la parte que más nos apetezca.

Una vez hayamos empezado, veremos que automáticamente una cosa nos lleva a la otra y completaremos la tarea.

Muchas tareas por hacer

Encontrarnos una lista de tareas enorme y ver que tenemos muchas cosas por hacer es otro de las causas que nos puede llevar a procrastinar. Esta es una situación típica de primera hora, da igual si es lunes, martes o sábado.

La estrategia que nos plantea Berto es escoger SÓLO tres taras y anotarlas en una segunda lista. A partir de ese momento sólo tenemos esas tres cosas por hacer. Una vez hayamos finalizado esta tres tareas repetiremos el proceso. Y así hasta completar la lista.

Si vemos que se acaba nuestra jornada y no hemos podido acabar todas las tareas, no pasa nada. Anotaremos las tareas sin finalizar en una nueva lista. Esta será la lista por la que empecemos al día siguiente.

Estas estrategias son “engaños” porque nos sirven para sugestionarnos a nosotros mismos. El denominador común en todas ellas es utilizar una maniobra que habitualmente nos perjudica (el engaño) para darle la vuelta a la tortilla y cambiar nuestro punto de vista para encontrar el mecanismo que nos dé el impulso y nos ayude a empezar.

Si este post te ha parecido interesante y quieres saber más sobre cómo engañar a la procrastinación no dudes en leer el siguiente artículo.

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