Metodología OKR, como ayudar a tu equipo a estar más enfocado

Un error común en muchas organizaciones es enfocarse únicamente en plazos de entrega y/lanzamientos, dejando de lado lo que realmente importa: los resultados. Grandes empresas como Google, Amazon o Netflix han optado por lo segundo y aplicado la Metodología OKR, lo que ha supuesto un gran paso en su éxito empresarial.

¿Pero qué es la metodología OKR?

Las siglas OKR significan “Objetives and Key Results” o, mejor dicho, “Objetivos y Resultados Clave”. Como indica su nombre, esta metodología centra sus esfuerzos en definir y medir los objetivos clave que darán resultados y llevaran a la empresa al éxito.

Su principal objetivo es alinear todo el equipo para que trabajen sinérgicamente hacia unos objetivos en común basándose en la importancia de la priorización de acciones/resultados.

Utilizar este método como herramienta clave de trabajo permite a los equipos y empresas establecer unas guías claras y unos procesos de trabajo que facilitan la identificación de las tareas clave con la finalidad de ayudar y tener la certeza de prescindir de las tareas que no ayudan a la consecución de objetivos.

Se trata de una metodología reciente que surgió en la década de los 90 cuando Andy Grove (CEO de Intel) vio la necesidad de establecer unas métricas que sirvieran de fundamento para avanzar de forma organizadas basándose en el principio de la simplicidad y prioridad de lo importante.

Principales características de los OKR

La metodología OKR se basa establecer unos objetivos medibles que ayudaran a los equipos a conseguir los objetivos principales de la compañía. Para ello los OKR deben cumplir las siguientes características:

  • Han de tener resultados medibles, ya sea en números, porcentajes, etc.
  • Han de ser ambiciosos pero alcanzables. Es decir, han de ser exigentes para que la persona que los tenga asignados de lo mejor de si para conseguirlos.
  • Tienen que ser objetivos acordados. La persona que ha de cumplirlos ha de estar de acuerdo, sino no sirven.
  • Sirven para medir y no para juzgar a la persona.
  • Son resultado de una acción o tarea clave.
  • Deben ser simples y pocos. Esto no significa que sean muy sencillos de alcanzar.
  • Han de ser públicos dentro de la empresa u organización.
  • Se han de actualizar constantemente.

Beneficios de la metodología OKR

Seguir esta metodología es útil para medir la estrategia y los resultados clave basados en las acciones concretas definidas por cada departamento. E implica una gestión continuada del rendimiento de todos.

Esta metodología supone diversos y grandes beneficios para todos y cada uno de los miembros de la compañía. Veamos cuales son:

  1. Se optimizan recursos y permite cumplir los objetivos planteados de manera más fácil. Con esta metodología los equipos de trabajo conocen sus objetivos a corto plazo y están más enfocados.
  2. Mejora el trabajo en equipo y la relación laboral entre compañeros y directivos.
  3. Ayuda a aprender a focalizar los esfuerzos de la empresa. Las tareas se priorizan por su importancia.
  4. Los empleados desarrollan mayor satisfacción y sentido de la responsabilidad, pues pueden medir su propio progreso y ver como contribuyen a la empresa.
  5. Reduce la posibilidad de sufrir una crisis ya que todo el proceso es transparente y todos los miembros de la empresa conocen los objetivos, los resultados y cómo se consiguen.

Como aplicarla

La implementación de la metodología OKR que se basa en la alineación de la cultura, la estrategia empresarial y la ejecución con la finalidad de que todos los equipos de trabajo vayan en la misma dirección. Esto requiere de tiempo y de un proceso de aprendizaje, como todos los procesos de transformación.

Veamos cuales son los pasos para implementarla:

  1. Plantear un objetivo anual global para la compañía. El primer paso es plantear una proyección de dónde queremos estar el próximo año. Marcar qué es prioridad para que la empresa obtenga el éxito deseado. Este objetivo anual ha de estar conectado con la visión y misión de la empresa.
  2. Marcar los objetivos trimestrales o cuatrimestrales. Estos objetivos han de marcarlos cada equipo de trabajo y serán los objetivos guía. Tienen que ser medibles y cumplibles a corto plazo. Lo mejor es establecer 3 o 4 objetivos como máximo. Se trata de objetivos de motivación y de tipo inspirador. Lo mejor para marcar estos objetivos es hacer una lluvia de ideas con el equipo de trabajo. De esta manera se conseguirá que todos estén implicados y motivados para lograrlos.
  3. Definir los resultados clave. Estos resultados nos dirán si vamos en buena dirección o no. Han de ser ambiciosos y exigentes, pues miden el éxito del trabajo realizado. Lo mejor es que contengan métricas basadas en KPIs.
  4. Asignar acciones clave para cada objetivo y resultado. Cada resultado ha de tener 3 acciones claves que nos lleven a conseguirlo. Estas acciones nos llevaran a la optimización de los recursos y nos ayudarán a mejorar considerablemente los resultados de las empresas.

Hay que tener claro que para poder implementar esta metodología es necesario entender cómo funciona y como se estructura. Una vez tengamos esto claro,  podremos aplicarla de manera efectiva y sacar el máximo partido de ellas.

Si quieres conocer más de este modelo no dudes en contactar con nosotros para conocer el Interbel Smart Working, nuestro método para conseguir empresas más eficientes, ágiles y productivas.

 

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